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lunes, 1 de diciembre de 2014

¡Estamos de enhorabuena!

Una empresa fabricante de zapatos envió un viajante al África para que abrise un nuevo mercado. Después de un mes , el viajante volvió a la empresa con un informe totalmente negativo diciendo que allí no había ninguna posibilidad.

- En África casi todos van descalzos. Por lo tanto no vamos a vender nada.

La dirección de la empresa, no obstante, decidió enviar allí a un segundo viajante. Éste , después de un mes, elaboró un informe totalmente positivo:

-¡Estamos de enhorabuena, señores! En aquel país nadie tiene zapatos. ¡Tenemos todo un mercado para abrir!

lunes, 17 de marzo de 2014

Cada acción es importante

Se cuenta que había una vez un escritor que vivía en una tranquila playa, cerca de un pueblo de pescadores. Todas  las mañanas andaba por la orilla del mar para inspirarse , y por las tardes, se quedaba en casa escribiendo.

Un día caminando por la playa, vio a un joven que se dedicaba a recoger las estrellas de mar que había en la arena y, una por una, las iba devolviendo al mar.

- ¿Por qué haces esto?- preguntó el escritor.
- ¿No se da cuenta?- dijo el joven-. La mar está baja y el sol brilla. Las estrellas  se secarán y morirán si las dejo en la arena.

- Joven, hay miles de kilómetros de costa en este mundo, y centenares de miles de estrellas de mar repartidas por las playas . ¿Piensas acaso que vas a conseguir algo?. Tú sólo retornas  unas cuantas estrellas al océano. Sea como sea, la mayoría morirán.

El joven cogió otra estrella de la arena, la lanzó de retorno al mar, miró al escritor y le dijo:

- Por lo menos , habrá valido la pena para esta estrella.

Aquella noche el escritor no durmió ni consiguió escribir nada. A primera hora de la mañana se dirigió a la playa, se reunió con el joven y los dos juntos continuaron devolviendo estrellas de mar al océano.

lunes, 3 de marzo de 2014

La piedra de Toque

Dice la historia que cuando la gran biblioteca de Alejandría  se quemó , sólo un libro se salvó, pero no era un libro valioso y por este motivo un hombre pobre que sabía leer, lo compró por unas pocas  monedas. El libro no era muy interesante, pero entre sus páginas había algo realmente notable. Era un trozo pequeño  de pergamino en el que estaba escrito el secreto de la "Piedra de Toque".

La Piedra de Toque era un pequeño guijarro que podía convertir en oro puro cualquier metal común. El escrito explicaba que se hallaba entre los miles y miles de otros guijarros que tenían, exactamente, su mismo aspecto. Pero este era el secreto: la piedra  verdadera sería  cálida al tacto, mientras que los guijarros ordinarios serían fríos. Así fue como el hombre vendió sus escasas pertenencias y acampó a orillas del mar, para ir probando los guijarros.

Se dio cuenta que si recogía guijarros ordinarios y los arrojaba en el mismo lugar  porque estaban frios, podrá volver a recoger el mismo guijarro cientos de veces. Por lo tanto, cuando sentía que un guijarro estaba frío lo arrojaba al mar. Se pasó  un día entero en esta tarea; sin embargo, ningún guijarro era la Piedra de Toque, pero continuó haciendo lo mismo: recogía un guijarro, frío, al mar ; recogia otro guijarro, al mar también.

Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses. Él siguió  insistiendo de la mañana a la noche. Sin embargo, cierto día a media tarde, recogió un guijarro caliente con tan mala suerte , que acostumbrado a que todos los que recogía estaban fríos, lo arrojó  sin darse cuenta . Había creado un hábito tan fuerte de arrojar  cada guijarro al mar, que cuando al fin llegó el que tanto deseaba , también lo arrojó.

Ocurre lo mismo con la oportunidad. A menos que estemos atentos, es fácil no reconocer una oportunidad cuando se nos presenta; y es igualmente fácil , desperdiciarla.

lunes, 24 de febrero de 2014

Una piedra en el camino

Cuentan que un rey mandó colocar una piedra muy grande en medio de un camino y luego procedió a ocultarse para ver si alguien la movía. Pasaron algunos de los comerciantes y cortesanos más importantes del reino y sencillamente la evitaron. Muchos vociferaron culpando al rey de no mantener los caminos despejados, pero ninguno trató de quitar la piedra del camino.

Pasó entonces un campesino con una carga de hortalizas al hombro. Al llegar al lugar donde estaba la piedra , echo su carga al suelo y comenzó a tratar de mover la piedra hacia la orilla del camino. Tras un gran esfuerzo lo logró.

Mientras recogía sus hortalizas , vio una bolsa en el camino , en el mismo lugar en que había estado la piedra. La bolsa contenía muchas monedas de oro y una nota en que el rey comunicaba que el dinero estaba destinado a la persona que quitase la piedra del camino.

El campesino aprendió lo que muchos han aprendido desde entonces: Cada obstáculo nos ofrece una oportunidad para mejorar nuestra condición en la vida.

lunes, 27 de enero de 2014

¡No se han podido llevar la música!

Se dice que era un mago del arpa. En la llanura de Colonia no había ninguna fiesta sin él. Para que hubiese fiesta, Mesé Figueredo tenía que estar allí con sus dedos bailadores que alegraban los aires y alborotaban las piernas.
Una noche, en un sendero perdido, fue asaltado por unos ladrones. Iba Mesé Figueredo de camino a unas bodas, él encima de una mula, encima de la otra su arpa, cuando unos ladrones se le echaron encima y lo molieron a palos.
A la mañana siguiente alguien lo encontró. Estaba tendido en el camino, un trapo sucio de barro y sangre, más muerto que vivo. Y entonces aquella piltrafa dijo con un hilo de voz:
- Se llevaron las mulas
Y dijo también:
- Se llevaron el arpa.
Y, tomando aliento, rió:
¡Pero no se han podido llevar la música!

lunes, 20 de enero de 2014

Parábola de la educación

Iba un hombre camonando por el desierto cuando oyó una voz que le dijo:

- Coge del suelo los guijarros que quieras, ponlos en tu bolsillo y mañana te sentirás , a la vez, triste y contento.

Aquel hombre obedeció. Se inclinó, recogió un puñado de guijarros y se los metió en el bolsillo.
A la mañana siguiente vio que los guijarros se habían convertido en diamantes, rubíes y esmeraldas. Y se sintió feliz y triste.

Feliz por haber cogido guijarros; triste, por no haber cogido más.