Cuentan que un experimentado conferenciante distribuyó unas hojas de papel a los miembros de su auditorio y les pidió que escribieran sus preguntas a fin de poder luego discutirlas y comentarlas.
El procedimiento funcionó muy bien hasta que abrió una de las hojas que le habían dado y observó que en el papel plegado sólo había escrita una palabra: ¡IDIOTA!
La leyó, sin inmutarse, en voz alta y se dirigió a su público:
- Damas y caballeros - declaró-. En las múltiples conferencias que llevo dando desde hace años, muchas personas han escrito su pregunta y han olvidado firmar con su nombre, pero he de decirles que esta es la primera vez que alguien firma con su nombre y olvida escribir su pregunta.
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lunes, 29 de diciembre de 2014
lunes, 10 de febrero de 2014
La oruga
Una pequeña oruga caminaba un día en dirección al sol. Muy cerca del camino se hallaba un saltamontes.
- ¿ Hacia dónde te diriges?- le preguntó sin dejar de caminar.
La oruga respondió:
- Anoche tuve un sueño. Soné que desde la cima de la gran montaña yo miraba todo el valle. Me gustó lo que soñé y he decidio realizarlo.
Sorprendido, el saltamontes le dijo a la oruga mientras se alejaba:
-¡ Tú estás loca! ¿ Acaso crees que podrás llegar allí? Tú eres una simple oruga, para tí una piedra ya es una montaña y un charco , un mar; cualquier tronco, una muralla infranqueable.
Pero la orugita ya se había alejado lentamente y continuaba su marcha sin parar.
De pronto, la oruga oyó la voz de un escarabajo:
- ¿ Hacia dónde vas oruga, tan decidida?
Sudando , la oruga le dijo jadeante:
- Tuve un sueño que me gustó tanto que decidí realizarlo. Voy a subir a esa montaña y desde la cima contemplaré todo nuestro mundo.
El escarabajo no pudo aguantarse de risa, soltó una carcajada y le dijo:
- No yo, con patas tan grandes, intentaría realizar algo tan ambicioso.
Y se quedó en el suelo, tumbado de la risa, mientras la oruga continuaba su camino, avanzando centímetro a centímetro.
De la misma forma que había encontrado al saltamontes y al escarabajo, la oruga se topó en su camino con la araña, el topo, la rana y la flor. Todos le aconsejaron desistir de su empeño:
- ¡No lo lograrás jamás! Estás perdiendo el tiempo. Sería mejor que te resignars a ser una oruga . ¡Eres demasiado ambiciosa!
Pero dentro de la oruga había un fuerte impulso que la hacía seguir . Cansada cada vez más, agotada y sin fuerzas, hubo un momento en que se sintió morir y decidió parar a descansar y construir , con su último esfuerzo, un lugar donde pasar la noche.
- Estaré mejor mañana- fue lo último que la origa dijo, y murió.
Todos los animales del valle fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del pueblo. Había construido como tumba un monumento a la insensatez: ahí estaba un duro refugio, digno de alguien que murió por querer realizar un sueño irrealizable.
Una mañana en la que el sol brillaba de manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos. De pronto, con asombro, vieron unos ojos y unas antenas que no podían ser los de la oruga que creían muerta.
Una bella mariposa voló hacia la cima de la montaña y miró todo el valle, situado a sus pies.
- ¿ Hacia dónde te diriges?- le preguntó sin dejar de caminar.
La oruga respondió:
- Anoche tuve un sueño. Soné que desde la cima de la gran montaña yo miraba todo el valle. Me gustó lo que soñé y he decidio realizarlo.
Sorprendido, el saltamontes le dijo a la oruga mientras se alejaba:
-¡ Tú estás loca! ¿ Acaso crees que podrás llegar allí? Tú eres una simple oruga, para tí una piedra ya es una montaña y un charco , un mar; cualquier tronco, una muralla infranqueable.
Pero la orugita ya se había alejado lentamente y continuaba su marcha sin parar.
De pronto, la oruga oyó la voz de un escarabajo:
- ¿ Hacia dónde vas oruga, tan decidida?
Sudando , la oruga le dijo jadeante:- Tuve un sueño que me gustó tanto que decidí realizarlo. Voy a subir a esa montaña y desde la cima contemplaré todo nuestro mundo.
El escarabajo no pudo aguantarse de risa, soltó una carcajada y le dijo:
- No yo, con patas tan grandes, intentaría realizar algo tan ambicioso.
Y se quedó en el suelo, tumbado de la risa, mientras la oruga continuaba su camino, avanzando centímetro a centímetro.
De la misma forma que había encontrado al saltamontes y al escarabajo, la oruga se topó en su camino con la araña, el topo, la rana y la flor. Todos le aconsejaron desistir de su empeño:
- ¡No lo lograrás jamás! Estás perdiendo el tiempo. Sería mejor que te resignars a ser una oruga . ¡Eres demasiado ambiciosa!
Pero dentro de la oruga había un fuerte impulso que la hacía seguir . Cansada cada vez más, agotada y sin fuerzas, hubo un momento en que se sintió morir y decidió parar a descansar y construir , con su último esfuerzo, un lugar donde pasar la noche.
- Estaré mejor mañana- fue lo último que la origa dijo, y murió.
Todos los animales del valle fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del pueblo. Había construido como tumba un monumento a la insensatez: ahí estaba un duro refugio, digno de alguien que murió por querer realizar un sueño irrealizable.
Una mañana en la que el sol brillaba de manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos. De pronto, con asombro, vieron unos ojos y unas antenas que no podían ser los de la oruga que creían muerta.
Una bella mariposa voló hacia la cima de la montaña y miró todo el valle, situado a sus pies.
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